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GANGLIO CENTINELA

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El análisis del ganglio centinela informa sobre el grado de extensión de la enfermedad, de la forma más selectiva posible, para determinar el tratamiento más eficaz y adecuado, de modo que pueda individualizarse en cada caso.

Cuando el cáncer progresa tiende a diseminarse a través de la sangre y de los vasos linfáticos. El ganglio centinela es el primer ganglio linfático que encuentran las células tumorales al intentar diseminarse a través de la linfa.

Una vez extirpado, el ganglio se somete al examen de un anatomopatólogo, quien comprobará si aparece afectado o no por células tumorales. En caso positivo, la enfermedad podría haberse extendido a otras áreas del organismo del paciente.

A continuación, el oncólogo deberá valorar esta información y, como consecuencia, prescribir el tratamiento más adecuado.

¿Cuándo está indicada?

En el caso del cáncer de mama, la principal ventaja es evitar la extirpación completa de los ganglios linfáticos de la axila y, por tanto, evitar las complicaciones en ese brazo como la retención de líquidos e hinchazón (linfedema), falta de sensibilidad en la piel del antebrazo o la disminución de la movilidad del brazo.

Esto hace que la cirugía de la mama sea menos agresiva para la paciente, el plan de tratamiento que se indique sea lo más adecuado posible y todo esto conlleva que la recuperación sea mejor y la calidad de vida posterior sea muy buena.

En el melanoma, el ganglio es el primer lugar afectado en las metástasis o extensión de la enfermedad a otros órganos. Por ello, está indicado dentro del tratamiento quirúrgico realizar la extirpación del ganglio centinela. Resulta clave para la curación.

Indicaciones más frecuentes de esta prueba:

  • Cáncer de cérvix uterino (cuello del útero).
  • Cáncer de mama.
  • Cáncer de vulva.
  • Melanoma.

¿Tiene alguna de estas enfermedades?

Puede que sea necesario realizarle un análisis del ganglio centinela

¿Cómo se realiza?

  • Realización de la prueba

La inyección del radiofármaco debe practicarse media hora antes de proceder a la linfogammagrafía. Al día siguiente, durante el acto operatorio, se inyectará en el tumor una sustancia colorante (azul de metileno u otras), que migrará hasta el primer ganglio linfático o ganglio centinela de la zona más próxima a la masa tumoral.

La sustancia tiñe de azul el ganglio o los ganglios centinelas de forma que quedan visualmente marcados, facilitándole al cirujano su localización. Mediante la utilización intraoperatoria de una sonda conectada a un detector de radiaciones gamma, el especialista localiza el ganglio centinela donde permanece el radiofármaco inyectado el día anterior. La sonda emite un pitido que se hace más intenso cuanta mayor concentración del isótopo radiactivo detecta.

De esta forma, el cirujano puede determinar con exactitud la situación del ganglio centinela y extirparlo para su posterior análisis. Una vez extraído, el nódulo se somete al examen de un anatomopatólogo, quien comprobará si aparece afectado o no por células tumorales